Inteligencia que entiende tu mundo, no solo tus prompts.
Ambi aúna software y hardware, de modo que el contexto de tu vida llegue a una inteligencia capaz de actuar en consecuencia. Nuestro objetivo es que la IA se convierta en una parte natural de la vida.
Disponible cuando la necesites, útil sin reclamar tu atención y cada vez más personal a medida que la utilizas.
El manifiesto
La IA ha llegado a un punto de inflexión crítico.

Y no se trata de crear una IA mucho más capaz. Se trata de proximidad, de acercar la inteligencia artificial a la vida que le pide ayuda.
Notarás la distancia. Te viene una idea a la cabeza, sacas el móvil y todo se detiene mientras intentas plasmar la vida en un prompt.
Algo vivo se convierte en algo formateado. Algo sentido se convierte en algo archivado.

Hemos creado Ambipara la hermosa complejidadde la experiencia humana,siempre a mitad de camino,a mitad de pensamiento,a mitad de todo.
Ambi es un sistema continuo de contexto y orientación que te acompaña a lo largo de la vida.
Ambi habita en ese espacio liminal donde se forma el significado. El pensamiento antes del pensamiento. La vacilación antes de una decisión. Esa frase de la semana pasada que no deja de rondarte la cabeza. Los puntos que se conectan bajo la superficie. Las señales que puedes sentir, pero a las que aún no has puesto nombre.
No puedes forzar a entrar en tu vida a este tipo de cercanía. Hay que invitarla a entrar.
Por eso hemos diseñado un sistema ambiental compuesto por hardware, software, memoria, contexto e inteligencia para acompañarte en tu vida. Un contexto con presencia física. Lo suficientemente cerca como para entender qué es lo importante. Lo suficientemente silencioso como para no llamar la atención.
Aprende cómo eres, cómo se mueve tu atención, qué suele importarte, qué sigue reapareciendo y qué desaparece a menos que algo lo retenga. No como un registro de todo lo que haces, sino como una percepción viva de lo que tu vida te pide que lleves contigo.
Lo que merece la pena proteger y lo que conviene dejar en paz.
La memoria sin movimiento no es más que almacenamiento.
Ambi recuerda para ayudar a que las cosas avancen. El pensamiento se convierte en un próximo paso. La promesa se convierte en un seguimiento. Lo que tenías pensado hacer antes de que acabara la semana se lleva a cabo.
El futuro de la IA no tiene que ver con mejores pruebas de rendimiento ni con una capacidad de cálculo en constante expansión. La inteligencia estará en todas partes. Ya lo está.
El futuro de la IA es la historia de los seres humanos que la dirigen.
Cuestiones de criterio, gusto, instinto, moderación, convicción y cuidado. Las decisiones humanas que ninguna máquina puede tomar.
Ambi es el puente entre la intención humana y la inteligencia artificial.
Ambi permite que la máquina se encargue de las tareas que embotan los bordes de tu atención. Las tareas administrativas, las acciones de seguimiento, los pequeños bucles y los cabos sueltos que mantienen la vida en marcha, pero que no le dan sentido.

Así, podrás estar más cerca de lo que te alienta.
Más cerca de ese sueño que, silenciosamente, cambia el rumbo de una vida. La revelación que llega cuando dejas de intentar forzarla. La conversación que te deja diferente de cómo te encontró.
No para que te conviertas en una máquina más productiva.
Sino para que puedas convertirte en una persona más presente. Ambi. Inteligencia para la vida que realmente estás viviendo.

Libro sobre la misión de la empresa.
Capítulo cero Texto preliminar
Misión.
Reformular la forma en que las personas interactúan con la IA, para que puedan sacar el máximo provecho a la inteligencia, que esta sirva a la intención humana y amplíe lo que las personas pueden juzgar, crear y llevar adelante.
Visión.
Un mundo en el que la inteligencia pertenezca a todos.
Todo lo incluido en este libro surge de esas dos frases. Cada uno de los cinco capítulos toma su nombre de una palabra que aparece en su interior.
Inteligencia ambiental. Inteligencia que está presente mientras la vida transcurre, en lugar de invocarse a posteriori.
Lo que cambia es de dónde proviene el contexto… Un sistema que ya estaba ahí no necesita que se le informe. Conserva lo acumulado para que la persona pueda centrar su atención en la decisión, en lugar de en volver a contar las cosas.
Esto cambia lo que la persona hace. Deja de traducir y empieza a dirigir. La tarea de condensar una situación en palabras a partir de las cuales una máquina pueda actuar es la tarea que estamos eliminando, porque nunca fue su responsabilidad.
La proximidad eleva el listón para nosotros como organización. Cuanto más se acerca un sistema a la vida de alguien, más tiene que ser capaz de demostrar la empresa que hay detrás del producto, y menos puede confiar en que se le crea. Una empresa que mantiene la distancia puede mostrarse imprecisa sobre lo que conserva y quién puede acceder a ello. Nosotros hemos elegido estar cerca, por lo que el deber de mostrar es nuestro, independientemente de que alguien lo pida o no.
Humanista.
La tecnología la crean las personas y se la debemos a ellas. Creemos que un sistema debe capacitar a las personas. La velocidad lograda a costa del criterio de una persona cuesta más de lo que ahorra. Nosotros medimos lo que la persona llega a ser capaz de hacer.
Comprometidos con el respeto.
Toda relación que perdura tiene un límite. Entre dos personas, y entre un producto y la persona que convive con él, el límite es el mismo: el reconocimiento de que no nos corresponde a nosotros decidir por la otra parte. La cercanía no lo disuelve. Cuanto más nos acercamos, más importa, porque la capacidad no constituye un permiso y la familiaridad no supone el consentimiento. Un límite es lo que hace posible una relación.
Contra el statu quo.
La herencia no es un argumento. La mayoría de las cosas que hace una empresa se hacen porque alguien las hizo primero y después nadie se atrevió a parar. Este no es el modo en que nosotros funcionamos. Ni una convención, ni una “práctica recomendada”, ni un atajo que funcione por casualidad. Descartamos la versión fácil de nuestro trabajo y no nos conformarnos con el límite actual de lo que la inteligencia puede alcanzar. El segundo tipo de conformismo es el más silencioso y el más común. Quedarse estancado tiene un coste. La mediocridad rara vez se elige; es lo que queda cuando nadie se rebela.
En conjunto, estas actitudes describen cómo nos comportamos. Tómate en serio a la persona que tienes delante. Sé consciente de dónde pones el límite. Rechaza lo que haces solo porque te han dicho que se hace así. Nada de esto se limita a lo que construimos, y ahí está la clave. Una empresa se comporta de una determinada manera, y todo lo que hace transmite esa actitud al mundo.
Una misión que solo se cita es pura decoración. Nosotros, en cambio, desmontamos la nuestra. Le hemos dado la vuelta, la hemos analizado desde todos los ángulos y nos hemos preguntado qué nos exige cada faceta suya en la práctica. Este libro es el resultado de ese proceso. Describe lo que creemos y cómo actuamos, y trata ambos aspectos como un solo tema. Las decisiones, y lo que te cuestan, son lo que te permite descubrir qué valora una empresa.
Nada de lo que contiene es inventado. La misión se desglosó en cinco conceptos, cada uno de ellos extraído de sus propias palabras. Extensión. Reinvención. Discernimiento. Creatividad. Acción. Esos son los cinco capítulos, y cada frase del libro se sustenta en uno de ellos.
Un concepto no deja de ser una idea, y una idea no obliga a nadie. Una misión solo se hace realidad al reflejarse en la forma en que actúan las personas, y cada acto tiene a alguien al otro lado. Así pues, cada concepto se analiza a través de las cinco relaciones en las que realmente nos encontramos. Entre nosotros, cómo trata la empresa a las personas que la integran. En nuestro producto, el nivel de exigencia que mantenemos aunque nadie de fuera vaya a notar la diferencia. Con los usuarios: cómo se comporta el producto con la persona que lo utiliza a diario. En nuestro negocio: de qué lado nos ponemos cuando quien paga no es quien lo utiliza. Con el mundo: lo que les debemos a quienes nunca nos pidieron que existiéramos. A los reguladores, a la competencia y a todos aquellos que acaban conviviendo con las normas que establecemos.
Una relación no es una sola cosa. Cambia según lo que esté en juego, por lo que cada uno de los cinco se interpreta de acuerdo con tres situaciones. En el día a día, cuando nada se nos pone en contra. Bajo presión, cuando mantener estos principios nos cuesta dinero, rapidez o un acuerdo que queríamos. A largo plazo, cuando la pregunta es si seguiríamos así al cabo de cinco años. La mayoría de los códigos solo responden a la primera situación y lo consideran una norma.
El resultado se compara con los tres valores. Son preguntas que nos hacemos mientras escribimos, no etiquetas que se aplican a posteriori. ¿La persona sigue siendo el sujeto? ¿Sigue existiendo ese límite? ¿Es esta la versión simplificada de la respuesta?
Lo que supera estas tres pruebas se anota como un binomio. Una declaración de lo que defendemos, seguida de un rechazo al que nos ceñiremos. El rechazo es la mitad que cuesta algo, y por eso está ahí.
Es vinculante. Lo que figura aquí tiene prioridad sobre un plazo, un trimestre y sobre la persona de mayor rango de la sala, incluido el que lo haya redactado. Cuando una decisión contradice una entrada de este libro, la decisión cambia o la entrada se modifica por escrito. Una excepción tácita causa más daño que una norma incumplida, porque enseña a todo el mundo que nada de lo que figura aquí era real.
Lo redactamos para que fuera lo más completo posible, y aun así no cubrirá todas las situaciones. La cuestión es que cualquiera que se encuentre en un momento difícil ya sabe lo que hacemos y lo que rechazamos. En los casos en los que no dice nada sobre una situación concreta, razona siguiendo el espíritu del libro, el argumento del capítulo, sus límites y los tres valores. A continuación, envía el caso a Estrategia y Marca, que se pronunciarán al respecto y lo incorporarán al texto. Una decisión tomada en una situación real tiene prioridad sobre cualquier cosa que hubiéramos redactado en un escritorio, por lo que los casos reales son la fuente principal a partir de la cual se actualiza este libro.
La prueba de todo esto es sencilla. Si pasa un año y este libro no nos ha costado algo que queríamos, no constituye una norma. Entonces sería un mero folleto.
Algunos ejemplos de lo que esto nos ha costado hasta ahora. Tres decisiones, cada una de ellas tomada conociendo el precio.
El audio de la escucha no se almacena. El audio se descarta una vez pronunciadas las palabras. Es la respuesta más clara a la pregunta que la gente se plantea realmente, y el coste que tiene es que no nos permite mejorar a partir del audio real.
La función que nos ayudaría a mejorar está desactivada por defecto y solo afecta a los resúmenes, las tareas y la memoria. Las transcripciones, el audio y los chats nunca forman parte de ello, para nadie. La mayoría de la gente nunca activa esta opción, por lo que vemos solo una pequeña parte de lo que podríamos ver, y eso nos hace mejorar de manera más lenta que un servicio que tenga esta opción activada por defecto.
Ambi se financia gracias a las personas que lo utilizan. No nos atribuimos la propiedad de lo que dices y no lo vendemos. No hay anuncios en el producto, nada patrocinado, nada que pague por llegar a ti a través de él. Esto descarta un modelo de ingresos que la mayor parte de este sector está desarrollando actualmente.
Este es el documento que define la identidad fundamental de la empresa. Se sitúa por encima de la identidad visual y la identidad verbal, ya que tanto el aspecto como el tono de una empresa son consecuencia de su forma de actuar. Todas las funciones están recogidas en él. Ningún equipo lo considera un documento ajeno.
La empresa es el primer producto. Antes de lanzar nada al mercado, ya hemos creado una organización, y todos los productos se construyen gracias a esa organización. Una empresa que pasa por encima de las personas a nivel interno lanzará un sistema que haga lo mismo. Cuando la persona con más estatus es la que resuelve los desacuerdos, el producto tenderá a resolver las cosas por el usuario. Cuando alguien se hace cargo de una tarea porque es más rápido, el sistema hará lo mismo. Un fallo interno y un fallo del producto son el mismo fallo, y el primero ocurre antes. Por eso, estas normas se nos aplican primero a nosotros, y el producto hereda lo que hemos puesto en práctica.
Por eso, la primera relación que se aborda en cada capítulo es la que establecemos entre nosotros. Ahí es donde empieza lo realmente importante.
Es propiedad de Estrategia y Marca, y se ha redactado en estrecha colaboración con el director general, que lo solicitó y lo considera el trabajo más importante que realizamos para definir nuestra identidad. La combinación es deliberada. El departamento de marca se encarga del lenguaje y mantiene la coherencia del libro. El director general se mantiene firme cuando cumplir con sus principios supone un coste. Detrás de todo ello hay una profunda reflexión sobre cómo debe ser un nuevo tipo de organización, además de un análisis minucioso del equipo con el que contamos realmente.
Cualquiera puede proponer un cambio, pero son Estrategia y Marca quienes toman la decisión al respecto. El director general interviene en un tipo concreto de decisiones: exigencias gubernamentales, acceso legal, rescisión de un contrato y adquisiciones. Varias de ellas son revisadas por el departamento jurídico. Todo lo demás lo resuelven las personas que realizan el trabajo; por esa razón se pone todo esto por escrito.
Un libro que solo crece se convierte en un muro. Se espera que este pierda entradas a medida que las gana. Una entrada que ya no supone ningún coste ha dejado de ser una regla para convertirse en una descripción, y se elimina.
El texto que encabeza cada capítulo expone el concepto. El límite al final indica dónde termina. Todo lo que hay entre ambos está formado por pares.
Esto no es un manual para empleados. Los manuales sirven para limitar la responsabilidad, y nadie los lee dos veces. Este libro existe para resolver cuestiones de criterio, y está escrito para que se discuta sobre él. Te explica cuáles son nuestros principios y cuáles son nuestros límites, para que puedas decidir sobre lo que tienes ante ti sin pedir permiso.
Léelo una vez desde el principio. Después, ve al capítulo y a la relación en la que te encuentras.
Capítulo uno Extensión
Extraído de la misión. Reformular la forma en que las personas interactúan con la IA, para que puedan sacar el máximo provecho a la inteligencia, que esta sirva a la intención humana y ensanche lo que las personas juzgan, crean y llevan adelante.
Ampliar sus posibilidades sin ocupar su lugar
La extensión consiste en ampliar lo que alguien puede lograr sin ocupar su lugar. Una herramienta extiende. Un sustituto reemplaza. Entre ambos hay una línea, y la mayor parte de este capítulo trata de cómo mantenerla.
Una extensión se integra en la acción. Actúas a través de ella, más que con ella. Una lente, una palanca, un lenguaje. Ninguno de ellos forma parte de lo que haces y ninguno necesita que lo controles mientras actúas, por lo que cada uno amplía tu alcance en lugar de dividirlo. El alcance crece y la persona que alcanza sigue siendo la misma.
Eso es lo que Ambi es para la persona que lo utiliza. No es una entidad independiente a la que des instrucciones, ni una presencia que te haga compañía. Ambas cosas se interponen entre una persona y lo que está intentando hacer. Una extensión acorta esa distancia en lugar de ocuparla.
Una extensión que empieza a hablar por ti, a decidir por ti o a convertirse en algo con lo que te identificas ha dejado de ser una extensión. Se ha convertido en una parte más, y tú vuelves a tener que gestionarla. Así pues, hay una prueba que se aplica a todo lo que viene a continuación. ¿Ha contribuido esto a lo que la persona puede alcanzar, o ha adoptado una posición propia?
Lo que guardamos para una persona es el caso más claro. La memoria, el contexto, los permisos, el historial de lo que ha hecho. Todo eso es suyo, pero lo guardamos nosotros. Ese acuerdo solo funciona mientras el almacenamiento siga siendo un servicio y nunca se convierta en una atribución. El día en que lo que guardamos nos resulte más fácil de usar a nosotros que a ellos, habremos dejado de ser una extensión y habremos empezado a apropiarnos de ello.
Dentro de la empresa, la palabra significa lo mismo. Cada uno de nosotros es una extensión de las capacidades de las personas con las que trabajamos. Aportamos lo que sabemos, compartimos los errores y dejamos espacio para crecer.
El día a día
Sí: Aporta tu criterio para que un compañero pueda lograr más.
No: Utilices tu experiencia para limitar lo que un compañero puede lograr.
Bajo presión
Sí: Primero corrige el error. Encuentra la causa, no al culpable.
No: Dejes que una sola persona cargue con la culpa de un error cometido por el equipo.
El largo plazo
Sí: Fíjate en hasta dónde puede llegar alguien, no solo en dónde se encuentra ahora.
No: Encasilles a nadie en su puesto o en su peor día.
El día a día
Sí: Crea el producto para que las personas se conviertan en una versión mejorada de sí mismas.
No: Lo diseñes como un sustituto para las personas.
Bajo presión
Sí: Sé útil incluso de formas que nadie reconozca.
No: Finjas ser útil…
El largo plazo
Sí: Gánate un lugar discreto en su día a día, pero nunca un lugar oculto.
No: Compitas por su atención.
El día a día
Sí: Recuerda por las personas, nunca sobre ellas.
No: Tengas más información sobre alguien de lo que él o ella haya consentido.
Bajo presión
Sí: Cuando bajen las cifras, aporta valor real, no trucos.
No: Experimentes con las personas para mejorar una cifra.
El largo plazo
Sí: Júzgate a ti mismo por si la gente sale ganando con ello.
No: Califiques su dependencia como un éxito.
El día a día
Sí: Gánate la vida siendo una extensión de las personas, no conociéndolas.
No: Conviertas lo que sabemos de alguien en ingresos.
Bajo presión
Sí: Cuando el dinero escasee, reduce el tamaño de la empresa antes que la promesa.
No: Ganes tiempo a costa de lo que pertenece a las personas a las que servimos.
El largo plazo
Sí: Construye como si fuéramos a seguir siendo propietarios de esto dentro de veinte años.
No: Lo construyas con el único fin de venderlo.
Sí: Deja que los ingresos sean consecuencia de una relación que siga creciendo.
No: Persigas la transacción y pierdas a la persona.
El día a día
Sí: Demuestra que la tecnología puede ser una extensión de la vida y no solo completar tareas.
No: Dejes que la tecnología signifique simplemente tareas más rápidas.
Bajo presión
Sí: Apoya a la persona, aunque estés solo.
No: Te sumes a la carrera por sustituir a las personas por miedo a perderla.
El largo plazo
Sí: Trabaja por un mundo en el que nadie alquile su propia inteligencia.
No: Te conformes con una herramienta mejor que sea propiedad de otra persona.
La extensión se detiene en el ámbito personal. Ampliamos lo que alguien puede alcanzar. No hablamos por ellos, ni decidimos por ellos, ni los sustituimos. No nos quedamos con más de lo que nos han dado, no sacamos provecho de lo que conservamos ni nos escondemos en su día a día. Entre nosotros, no menospreciamos a nadie y lo reconocemos por lo que pueden llegar a ser. Cada uno de los pares anteriores respeta ese límite. Cuando una función, un acuerdo o una frase lo traspasaría, la respuesta es no. Lo que cuesta ese “no” es lo que vale esa palabra.
El equipo
Una experiencia conectada, creada por personas que trabajan de esa manera.
Trabajamos en los ámbitos de la IA, el software, el hardware y el diseño de productos, y los tratamos como un todo en lugar de como cuatro elementos separados. Lo que nos une es la convicción de que un gran producto de IA encaja en una vida que ya está en marcha, en lugar de ofrecer otra pantalla más que gestionar.




Empleo
Desarrolla la inteligencia para la vida más allá del prompt.
La mayoría de las IA se activan cuando alguien formula una pregunta. Ambi parte de lo que hizo que la pregunta fuera relevante. Únete a nosotros para crear una nueva interfaz para la inteligencia.